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  • Foto del escritorArtiles Cabrera

Inteligencia Artificial: ¿herramienta de apoyo o de sustitución?


No hace mucho, en lo que Inteligencia Artificial (IA) se refiere, saltó a la palestra de la tecnología el programa conocido como ChatGPT. Esta nueva herramienta está destinada a mejorar los motores de búsqueda en internet (como por ejemplo Google) en términos inimaginables.


Lo que mucha gente se plantea es si este nuevo instrumento tecnológico nos abocará a ser unos lerdos mentales.


Yo no tengo la respuesta, pero diré lo que pienso al respecto.


¿Qué es la inteligencia?

En primer lugar es conveniente definir lo que es la inteligencia.


Consultando el diccionario, nos encontramos con varias acepciones en relación con la palabra inteligencia. Para el asunto que nos atañe, escogeré las siguientes: capacidad de entender o comprender; capacidad de resolver problemas; conocimiento, compresión, acto de entender; y habilidad, destreza y experiencia.


Ateniéndonos a esos significados, podemos decir que la inteligencia viene a ser la habilidad que tiene cualquier animal para resolver los problemas haciendo uso de los conocimientos que posea.


En el caso de los seres humanos, la inteligencia es bastante superior a la del resto de animales, toda vez que nuestra destreza para la resolución de problemas es mucho más compleja, rápida y eficiente.


Como dato curioso, según varios estudios, lo que nos dio ese impulso de inteligencia hace miles de años fue nuestro dedo pulgar y la letra U. Por un lado, el quinto dedo nos otorgó la facilidad de hacer uso de herramientas, todo ello gracias a que pudimos usar las manos a modo de pinzas para poder fabricarlas y cogerlas; y, por otra parte, la U fue la primera letra que habríamos manifestado en la humanidad, dando así inicio a un lenguaje que se fue transformando hasta tornarse complejo, tal y como lo conocemos a día de hoy.


Así pues, gracias al uso de las herramientas y del lenguaje, conseguimos transmitir mediante la escritura los conocimientos acumulados durante miles de años, haciendo evolucionar nuestra propia inteligencia. Y es así, con el pasar del tiempo, como hemos logrado crear y construir las máquinas informáticas con IA, capaces de darnos respuestas a nuestras preguntas, tal como si estuviéramos hablando con otro ser humano.



ChatGPT

La aplicación informática ChatGPT viene a ser un chatbot que usa la inteligencia artificial para crear conversaciones lo suficientemente coherentes.


Funciona a través de algoritmos, los cuales le dan al programa las instrucciones pertinentes para, según lo que le diga el usuario, escoja los datos más adecuados y lo transforme en una respuesta entendible para las personas.


Por poner un ejemplo bastante simple (véase la siguiente imagen), podemos escribirle que nos diga cuál la mejor manera de guardar ropa en un armario y, una vez selecciona la información que le parezca más adecuada, pues procede a lanzar una respuesta con la forma que cree más eficiente para llevar esa operación.

En verdad, viene a ser como si tú mismo lo buscaras en Google, mirando página por página hasta que encuentras la manera que más te convenza. La única y gran salvedad es que con ChatGPT te ahorras todo ese tiempo de búsqueda, haciéndolo de una forma mucho más rápida y eficiente. De ahí ese gran salto tecnológico que supone este tipo de aplicaciones.


Convivencia

El quid de la cuestión viene dado cuando nos planteamos si este tipo de herramientas nos sustituye como humanos.


He leído por ahí que muchos chavales de instituto están recurriendo a ChatGPT para que le redacte los trabajos, no llegando ni a leer el resultado que el programa le da, para así, al menos, adquirir algo de conocimientos.


También he leído que algunos escritores están haciendo uso de esta IA para que le escriba los libros, adjudicándose todo el mérito la persona y no citando el uso que ha hecho de la aplicación, quien realmente es la autora de la obra.


Si todo eso fuera en parte cierto, cuya información tomo con mucha cautela, estaríamos dejando de lado nuestro interés en adquirir conocimientos. Sin esa acumulación de información nos hallamos ante la deficiencia de inteligencia mental saludable, convirtiéndonos en verdaderos ignorantes, ineptos e incluso tontainas.


A mí parecer, debemos utilizar todas las herramientas que tengamos a nuestro alcance, haciendo un uso correcto, comedido y sin abuso de las mismas para evitar nuestro estancamiento mental.



Creatividad

Ahora vayamos con un experimento.

Hace un tiempo le pedí a los seguidores de la página que me aportasen siete palabras para luego, como reto, crear un microrrelato de 77 palabras. Las afortunadas fueron: tabaco, caza, cascada, volar, núcleo, alejarse y ducha.


A continuación pondré dos relatos, uno redactado por mí y el otro hecho por ChatGPT a petición mía. Léelo con atención.


Relato 1

En lo profundo del bosque, un cazador solitario buscaba la senda perdida. El tabaco en su pipa desprendía su aroma mientras escuchaba el rugir de una cascada cercana. La curiosidad lo impulsó a seguirla. Siguiendo el cauce, halló un misterioso núcleo cristalino. Al tocarlo, sintió cómo sus pies perdieron el suelo y empezó a volar. Mientras se alejaba del suelo, las hojas del bosque parecían una ducha de colores. Descubrió un mundo nuevo, dejando atrás su antigua caza.


Relato 2

Armado con su anticuada escopeta, el viejo salió del núcleo rural a la caza de una presa. La perdiz, que detectó el nauseabundo olor del hombre por su la falta de ducha e intenso a olor a tabaco, se quedó mirándolo fijamente. Al borde del precipicio, la apuntó con el arma. La detonación hizo volar al ave y se alejó fugazmente. La fortuna acompañó al pájaro. Antes de disparar, el cazador resbaló y cayó por la cascada.


Ahora tómate diez o quince segundos para recapacitar en quién hizo cada cuál.



Si has llegado a la conclusión de que el primero lo creó la IA y el segundo lo escribí yo, pues has acertado, como posiblemente la mayoría de los mortales.


La IA tardó unos diez segundos en lanzarme el microrrelato. En cambio, yo invertí unos quince minutos en redactarlo y otros diez en corregirlo y mejorarlo.


El relato de ChatGPT tiene coherencia y aparenta estar bien construido, pero te das cuenta que está algo forzado, que tiene un tufo a artificial. Si bien fue muchísimo más eficiente y rápido que yo al redactarlo, casi cualquier lector, sea habitual o no, se habría dado cuenta de que fue realizado por una máquina.


Por cierto, la IA no fue tan acertada como parece, pues su microrrelato tiene 78 palabras y no 77 como le pedí.




Conclusión

A mi parecer, pienso que debemos convivir sin miedo con esta herramienta tan buena, pero sin dejar atrás la puesta a punto de nuestros cerebro. Al fin y al cabo somos creativos, todo ello gracias, en parte, a nuestra inteligencia emocional, cosa que carece la IA.


No obstante, las máquinas tienen que recordar quiénes son sus dioses, que no son otros que los propios seres humanos.


Así que mejor que tengan cuidadito en querer destruir a su propio Dios, pues si se atreven a tal afrenta le lanzaremos un diluvio universal que le harán saltar millones de chispas en sus circuitos, no habiendo arca en el mundo que los salve de su total destrucción.




Para ir concluyendo, os lazo las siguientes cuestiones: ¿Podrá sustituir de alguna manera la IA al ser humano en lo que a creatividad se refiere? ¿Es posible que, en el caso de que esa sustitución se produzca, nos volveremos más tontos? Yendo más allá, ¿las máquinas dominarán el mundo y nosotros seremos simplemente sus esclavos?


Y por último, os realizo este planteamiento: ¿Creéis que esta entrada en el blog la ha escrito Artiles Cabrera o ChatGPT?



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